Una enorme cantidad de personas confían enormemente en la información que encuentran en línea, muchas veces, sin pensarlo dos veces. Sitios como Wikipedia o Google son consultados constantemente, especialmente por estudiantes, para obtener información general básica sobre diversos temas.

Aunque muchos sitios gratuitos permiten donativos para poder mantenerse, otros cuantos hacen uso de la publicidad para dicho propósito, por lo que no es raro ver una gran cantidad de anuncios mientras se utiliza cualquier sitio. Esto sucede también en el caso de creadores independientes, especialmente artistas y desarrolladores de programas, videojuegos o creadores de contenido en video, quienes suelen sustentarse por medio de donaciones de sus seguidores.

Sin embargo, aunque estos sitios no cobran a los usuarios por el uso de sus herramientas en sí, existe una enorme cantidad de sitios que tienen una opción bajo la manga: la versión premium, o de paga.

Básico vs Premium

Cabe destacar que diversos sitios de videos, sitios de almacenaje de archivos, cursos de idiomas, cursos académicos generales, cursos de arte o programas para la protección de contraseñas suelen contar con una versión básica gratuita, pero muchos de ellos ofrecen versiones con mayores contenidos o ventajas cuando el servicio es pago. En muchos casos, estos contenidos adicionales suponen una increíble ventaja que generalmente permite al usuario ahorrar tiempo, el acceso a material adicional o menos restricciones.

Todas estas ventajas hacen que muchos usuarios se vean tentados a suscribirse a una versión premium. Aunque en el caso de los creadores de contenido se trata de la forma de cubrir sus propios gastos, como el caso de un empleo, cuando lo hacen grandes corporaciones se abre el debate a qué tan correcto es el limitar el acceso de las personas a la información y recursos que necesitan, ya sea por motivos profesionales, académicos o de seguridad y hasta dónde aplican los fines de lucro. Hoy día, dicho debate está vigente más que nunca.