Todo programa piloto implica una gran cantidad de riesgos, así como detalles que deben tomarse en cuenta. Pero, al mismo tiempo, al no haber antecedentes, las mejorías y cambios resultan invaluables. De este modo, cualquier programa pionero conlleva una gran cantidad de ‘ensayo y error’ para lograr refinarlo hasta convertirlo en un programa exitoso.

Por supuesto, esto no quiere decir que no exista la posibilidad de éxitos tempranos, o que todo programa inicial será un fracaso, pero es necesario recordar los fracasos que se encuentran detrás del éxito para no caer en el desaliento o la renuncia de los participantes o dirigentes. En muchos casos, de hecho, el simple “intento” es bien recibido por el público al que la iniciativa va dirigida, y son sus sugerencias y comentarios sobre los resultados los que ayudan a mejorar las siguientes versiones.

Algunos desafíos

En muchos casos, los programas e iniciativas pueden basarse en otras versiones de los mismos que han resultado exitosos en otras regiones. Sin embargo, es de suma importancia recordar que cada comunidad es distinta, por lo que esperar que un programa que, por ejemplo, ha resultado exitoso en Europa deba tener el mismo éxito en Asia, no sería acertado.

En el caso de Latinoamérica, las diversas culturas originarias y su influencia en cada región hacen que la tarea de lanzamiento de iniciativas resulte más detallada y cautelosa. Por si fuera poco, muchos pueblos originarios han visto sus derechos ignorados constantemente, por lo que muchos están dispuestos a aceptar cualquier propuesta.

Sin embargo, más allá de los desafíos culturales, un problema que persiste es la dificultad de llevar recursos digitales a las áreas más remotas y marginales, donde el uso de Internet puede resultar casi imposible, especialmente cuando se carece de los servicios básicos como agua, drenaje y electricidad. Por esto, debe realizarse un esfuerzo para cubrir estas necesidades básicas antes de dar pie a cualquier iniciativa de lanzamiento de programas.